‘El Evangelio según Jesucristo’, de José Saramago: a prueba de creencias tradicionales

Después de 23 años de su publicación, esta obra de José Saramago sigue generando controversia. Un debate intenso entre quienes creen por tradición, quienes creen por convicción y quienes, simplemente, no creen. 
 
Arriesgada, irónica, contundente y polémica. Tal vez esas sean las cuatro palabras que más se acerquen a lo que es en forma y contenido El Evangelio según Jesucristo, novela de José Saramago publicada en 1991, siete años antes de que el autor obtuviera el premio Nobel de Literatura.
 
La obra inicia con el relato de la concepción de Jesucristo y desde el primer momento -cuando el autor revela que María no era virgen para entonces- ya el lector puede inferir lo que se avecina. El libro narra la vida de Jesús pero hace un especial énfasis en su juventud. Cuenta cómo, por ejemplo, cuando él cumple trece años, José, su padre, es crucificado y cómo se traza entonces una línea de acontecimientos que llevan a que un muy joven aún Jesús, se vaya de su casa. Vive en el desierto cuidando ovejas con un hombre que se hace llamar simplemente “Pastor”, luego hace fama haciendo milagros, mantiene una relación amorosa con María Magdalena, se enfrenta a Dios padre y, al final, como todos sabemos, muere en la cruz bajo una voluntad ajena a la suya y con la que, según lo que siempre nos dijeron y nunca cuestionamos, estaba de acuerdo. Hechos que no son nuevas para nadie pero que, indudablemente, sí son contados de forma novedosa.
 
A pesar de parecer una sátira de la religión, en realidad este libro está pensado –en palabras del autor- "como una relectura de los evangelios”, “como un viaje al origen de una religión". Se ciñe a los hechos principales narrados en los evangelios canónicos, pero los altera de manera notable influyendo directamente en el contexto y los sentimientos que generan los mismos. No en vano, tras su lanzamiento se levantaron llagas entre los más acérrimos defensores de las religiones católica y cristiana. Desató una fuerte polémica y se consideró una blasfemia aducir que el sacrificio de Cristo tenía una intención menos altruista que nuestra salvación.
 
Con el recurso de humanizar a Jesucristo, José Saramago compone una obra que muestra al “salvador” como un hombre de carne y hueso, con tantas virtudes como defectos, con tanta noción de bondad como de maldad, con tantas gracias divinas como deseos carnales. Es un Jesucristo que, contrario a lo que a muchos nos enseñaron en la Iglesia, siente odio, lujuria, orgullo y pasión.  El autor dibuja a un ser humano que se diferencia de los demás solo por el hecho de haber sido elegido por un dios para ser sacrificado y enaltecer su nombre.
 
- “¿Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan? El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo que mejor hay para difundir una creencia y enfervorizar una fe.”
 
Este es un libro para leer con precaución y con despojo de todo lo que la doctrina nos haya enseñado. Solo logrará apreciarlo en su totalidad quien se considere en la capacidad de flexibilizar sus creencias, de leer el otro lado de la historia que le contaron desde la infancia, de no pensarlo como un libro contestatario a la Biblia sino, por el contrario, una obra que busca legitimar a Jesucristo como un ser creado para salvación de la humanidad pero que, como quien lo lee, tiene sangre en las venas.
 
Del lector dependerá, después de leer la obra, pensar si aún es posible que José Saramago -fallecido en el año 2010- tenga hoy una posibilidad de estar en el cielo o tener salvación eterna.
 
‘El Evangelio según Jesucristo’ está disponible en el Catálogo Público de la Red de Bibliotecas. Ingresa aquí, busca la que te quede más cerca y… ¡llévate el libro a tu casa!

 

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