Ana Alonso: una española que viene del futuro y cuenta cómo serán (y ya son) los libros que nos esperan

Por: 

Equipo Editorial - Red de Bibliotecas

Ana Alonso ya fue y volvió. Mientras muchas editoriales hacen malabares para seguir vendiendo libros impresos y otras intentan convertir en papel (y dinero) cuanto fenómeno se haga masivo en internet, esta mujer y su esposo, Javier Pelegrín, sonríen con la tranquilidad de quienes ya vieron el futuro y saben que no hay nada que temer. Ana estuvo en la FILBO 2016 y la Red de Bibliotecas habló con ella. Entrevista.
Fotografía de Ana Alonso durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2016
Ana Alonso durante su presentación en los 'Foros del Libro'. Foto: Elizabeth Jiménez / FILBO 2016
 
Ana Alonso y Javier Pelegrín han publicado decenas de libros escritos a dos manos y son también los creadores de ‘Odio el Rosa’, un proyecto literario ‘transmedia’ que ha tenido un impacto considerable en España sin transitar por los caminos trillados a los que muchos se siguen aferrando, y del que todos los involucrados en el mundo de los libros, la educación, la creación escrita y la publicación digital pueden aprender algo si se acercan libres de prejuicios.
 
Más que una historia es un conjunto de historias entrelazadas, un universo narrativo ambientado en el año 2055, cuando el “mundo globalizado se encuentra dominado por grandes multinacionales” y “la educación ya no está dirigida a la integración de las personas en el mundo laboral, sino a la formación de consumidores ideales”. En ese ambiente viven Sara, Dani, Lynda y Dark, cada uno narrado en un libro independiente, pero presente en todos los demás:
 
“Se pueden leer de forma independiente, sin que sea necesario leer las otras novelas para entender la historia”, aclaran en su página web.
 
Imagen de portada de la página web oficial del proyecto Odio El Rosa
 
Pero más allá de su trama y de sus personajes, lo que hace de ‘Odio el Rosa’ un referente en los nuevos caminos que emprenden la literatura y la edición es que tiene tanto de papel como de lectura en pantallas, sin que sea “imprescindible combinar la lectura de los libros con la lectura digital para disfrutar de ellos”, y que explora una manera de hacer ficción en la que los lectores también se vuelven autores.
 
Además, aparte de haber demostrado su capacidad para entretener y apasionar a miles de fans en España, constituye al mismo tiempo una caja de herramientas pedagógicas que, en lugar de temer a los dispositivos móviles y las redes sociales, puede convertirlas en sus mejores aliados para expandir las mentes de los jóvenes y acercarlos a algunas de las discusiones más importantes de nuestro tiempo.
 
Bióloga, profesora y escritora, esta española con aire de personaje de alguna de sus sagas vino a Colombia a presentar la experiencia de ‘Odio el Rosa’ en la Feria Internacional del Libro de Bogotá - FILBO 2016, dentro de la programación de los ‘Foros del Libro’.
 
La Red de Bibliotecas habló con ella y esto nos contó.
 
 
¿Qué fuiste primero, profesora o autora?
 
Yo tenía muy claro desde la infancia que quería ser escritora. Mi primer libro lo publiqué con diecinueve años cuando todavía estaba en la universidad. En España no existen unos estudios universitarios reglados para ser escritor, entonces estudié biología con la intención de estudiar luego  filosofía, que me parecía que era una buena formación para un escritor.. Cuando estaba estudiando filosofía mi padre murió, no pude completar mis estudios y me puse a trabajar como profesora. Y he llevado estas facetas de mi vida en paralelo: la de educadora y la de escritora, primero de poesía y luego ya de narrativa juvenil.
 
Para muchas personas podría parecer casi un sacrilegio que una profesora hable de manga o envíe a sus alumnos a la web, a explorar distintas plataformas y formatos. Tú llevas años haciendo esto, y todavía hay muchos profesores que ven como a un enemigo todas estas nuevas formas de consumo cultural. ¿En qué momento comprendiste la lógica y el potencial de lo que estaba pasando y le diste la vuelta? 
 
Yo creo que no podemos vivir de espaldas al mundo en el que están creciendo nuestros alumnos, entonces el intentar aislarlos de lo que para ellos es el contexto de ocio no conduce a ninguna parte. Lo más productivo es integrar estas nuevas posibilidades que nos brinda la tecnología en el proceso educativo.
 
Tenemos que enseñar a nuestros alumnos a utilizar esas posibilidades de una manera crítica, responsable, selectiva. Y si eso no lo aprenden en las aulas no lo van a aprender bien. Entonces es muy importante que les ofrezcamos estas experiencias integradas, de entretenimiento, de educación, de calidad artística y literaria que les permita ver la tecnología de otra manera y utilizarla de otra manera. En ese aspecto yo creo que el futuro nos va a conducir por ahí, y que antes o después la mayor parte de los profesores irán sumándose a este tipo de iniciativas.
 
Ana Alonso. Foto: Elizabeth Jiménez / FILBO 2016
 
¿Recuerdas en qué momento entendiste que ese era el camino? ¿Hubo algo que te hiciera clic, o todo se fue dando de manera natural?
 
No recuerdo un momento que fuera el de la iluminación, ha sido gradual. A medida que íbamos descubriendo las posibilidades pues hemos intentado irlas incorporando a nuestra faceta creativa. Para mí es natural interesarme por todas las cosas nuevas.
 
 
Siempre que he tenido a mi disposición una nueva herramienta tecnológica he sentido curiosidad acerca de qué potencial tiene o qué me puede brindar.
 
Es cierto que yo ahora no estoy impartiendo clases, hace diez años lo dejé para dedicarme solo a la escritura. Pero Javier (Javier Pelegrín, el coautor de Odio el Rosa) sigue siendo profesor. Y ambos tenemos muy claro que hay que explorar estas posibilidades. Javier, como educador, las utiliza continuamente en clase, sus alumnos van con el móvil al aula y realizan muchas actividades a través de internet, y nos pareció que era natural utilizar también ese potencial para contar una historia diferente. No podíamos desaprovechar todo lo que eso nos posibilita como autores. 
 
¿Cómo le explicarías a un profesor de corte más tradicional en qué consiste ‘Odio el Rosa’?
 
Yo a este tipo de profesor intentaría convencerle de que primero lea los libros, porque tengo la esperanza de que las propias llamadas a la acción que hay dentro de los libros (los ‘rabbit holes’, las puertas de entrada a los contenidos transmedia) lo seduzcan o despierten su curiosidad y lo lleven de manera natural a descubrir este mundo.
 
 
A veces los profesores se sienten amenazados por esa cultura de internet que piensan que está compitiendo por la atención de sus alumnos y con la enseñanza tradicional.
 
Si les hacemos ver que no tiene por qué ser una competición, sino que todas esas nuevas tecnologías pueden ayudarnos, pues también se va a dar cuenta de que no necesitan tener un dominio tecnológico muy elevado para acceder a estos contenidos. Es algo muy intuitivo, es algo muy fácil de utilizar, y creo que la propia historia les podría llevar a sentir curiosidad y a querer explorar estos nuevos medios.
 
¿Cuál podría ser una definición de transmedia fácil de comprender para ese tipo de público?
 
Un transmedia sería una historia contada en distintos medios. No solamente el formato de libro tradicional sino también por ejemplo en páginas web o a través de juegos de realidad alternativa o a través de cómics, y todos esos medios se combinan, se coordinan para ampliar el universo de la historia, para profundizar en la ficción. Entonces es una manera de combinar la lectura tradicional con la lectura discontinua del Internet que nuestros alumnos tienen que aprender a utilizar de una manera crítica si quieren defenderse en el mundo en el que vivimos.
 
Ilustración de la 'Historia de Dark', uno de los cuatro libros de 'Odio el Rosa'. www.odioelrosa.com
 
¿Cómo funciona eso de utilizar un proyecto como ‘Odio el Rosa’ en un salón de clase, cómo opera eso en la práctica?
 
Bueno, operaría como un proyecto de animación a la lectura. Se les ofrece a los alumnos la posibilidad de leer el libro y cada alumno lo lee.
 
El hecho de estar compartiendo una lectura con compañeros de clase genera comunidad, la sensación de estar compartiendo una historia, un universo.
 
Y si además tienes la posibilidad de ir a Internet, de ampliar ese mundo y decir, “ah, pues yo he descubierto lo que le ha pasado a este personaje”, esa motivación añadida que supone el estar compartiendo un mundo de ficción funciona aún mejor. Entonces por un lado sería animación a la lectura, pero por otro lado es cierto que el proyecto incluye recursos didáctico para, a partir de esa lectura, poder trabajar contenidos curriculares y algo que en España ahora mismo es una prioridad en las aulas de secundaria: mejorar la comprensión lectora y pasar las pruebas tipo PISA, que impone la comunidad europea, que valora no sólo la lectura tradicional sino que valora muchísimo la lectura en formatos digitales. Entonces esto es un reto para los profesores españoles, y este proyecto está ayudando a muchos profesores a trabajar en esa línea.
 
¿Por ejemplo qué temas se pueden trabajar a partir del proyecto?
 
Los recursos didácticos de ‘Odio el Rosa’ ofrecen por ejemplo ‘web quests’: hay que buscar información en distintas páginas web, información de manera guiada. Ofrecen también contenidos adicionales que son ficticios pero que son ejercicios de comprensión lectora. Por ejemplo un texto periodístico que se publica en una web (ficticia, creada por los autores del proyecto), cómo analizar ese tipo de textos, no sólo narrativos sino también descriptivos o argumentativos. Ofrece también actividades interdisciplinares. Actividades de biología, de ética o de ciencias sociales: por ejemplo estamos hablando de un mundo futurista y se plantean muchos dilemas bioéticos, como el hecho de utilizar prótesis para mejorar el rendimiento académico. O la utilización de ciertos materiales que nos son respetuosos con el medio ambiente. Todo esto nos permite también plantear actividades en el campo de la biología o de la física. Hay actividades también en inglés, para trabajar lengua extranjera. Así que proporciona muchas alternativas para trabajar no sólo desde el área de lengua y literatura sino desde otras áreas curriculares. 
 
¿Y estos temas ustedes se los plantean desde la construcción de la historia? ¿O después de que está construida  identifican los que son susceptibles de convertirse en material de clase? 
 
Inicialmente era lo segundo: una vez escrita la historia, la novela y los contenidos adicionales de las webs buscábamos en esos contenidos algunos que nos sirvieran para generar este tipo de actividades. Pero hemos terminado teniendo en cuenta qué contenidos queríamos incluir en la historia que nos pudieran brindar luego posibilidades educativas como recursos didácticos.
 
Hemos incluido algunos, por ejemplo, de desarrollo sostenible, de problemas de la industria textil actual y problemas medioambientales, con la intención de generar recursos didácticos desde ellos.
 
Ilustración de la 'Historia de Sara' - www.odioelrosa.com
 
 
¿De qué crees que se está perdiendo la industria editorial que todavía sigue cerrada en una concepción del libro y la lectura dentro de los límites de un libro impreso?
 
Más que verla cerrada a estos nuevos formatos, yo lo que veo en la industria editorial es una visión muy restrictiva: se intenta utilizar el transmedia como marketing. Creo que eso es un error porque coarta a los creadores y limita las posibilidades del transmedia como género narrativo.  
 
La industria editorial tiene que ser más ambiciosa y no pensar solo en transmedia como una etiqueta que le pongo a un libro para venderlo mejor. El transmedia es mucho más, es un nuevo género.
 
Y claro, hace falta una apuesta decidida con una inversión detrás -que no tiene por qué ser muy elevada- pero siendo conscientes de que no sólo queremos hacer más libros sino hacer otro tipo de literatura. Me parece que ese es el reto para la industria editorial ahora mismo.
 
Hablando de los creadores, ¿por qué puede ser estimulante para un autor tradicional meterse en este mundo, explorar otros caminos? ¿Cómo puede no sentirse perdido ahí?
 
Para un novelista, que al final es lo que somos, es un sueño hecho realidad, porque estás interactuando con los lectores en tiempo real y ellos te están ayudando a ampliar el universo de la historia. Tenemos unas oportunidades que nunca habíamos tenido. Eso no significa que renunciemos a la novela en formato tradicional. Lo que quiero decir es que estamos utilizando las nuevas tecnologías para aumentar, profundizar en ese universo, en esa creación de mundos.
 
Desde el punto de vista teórico  es muy interesante lo que está desarrollando (Mark) Wolf, un crítico americano, que habla de la creación de mundos como de un nuevo género literario, y yo creo que van por ahí los tiros. Lo que nos permite precisamente el transmedia es ese nuevo género.
 
Estamos creando no sólo una historia sino un mundo donde se entrelazan muchas historias, múltiples historias. Y eso es el sueño de un novelista.
 
Ilustración de la 'Historia de Lynda' - www.odioelrosa.com
 
A quienes se interesen por entender estas nuevas lógicas, explorarlas o sumergirse en ellas, qué recomendaciones de autores, páginas o recursos les harías? 
 
Leer a Henry Jenkins. Sus libros no están totalmente centrados en lo que sería un transmedia literario ni mucho menos. Él lo aborda también desde el punto de vista del marketing, pero es muy claro. Y todos los contenidos de Robert Pratten, que tiene tiene la plataforma Transmedia Storyteller, con contenidos que están bajo licencia Creative Commons y son de libre acceso, y que también tiene algún libro publicado en Amazon. Yo creo que para iniciarse en el mundo del transmedia son dos referentes muy interesantes.
 
¿Y ya hablando de historias o universos transmedia?
 
Tengo que reconocer que de universos transmedia literarios todavía no he visto (los que se acerquen a) la visión que yo tengo del transmedia. Sí que es interesante el proyecto de Peter Greenaway, The Tulse Luper Suitcases, un proyecto muy ambicioso, como todo lo suyo, en esa vertiente experimental y que desde el punto de vista creativo creo que puede ser un referente. Se están haciendo cosas interesantes también en las franquicias hollywoodenses ligadas a las productoras de series americanas, como puede ser Breaking Bad, con la secuela de Better Call Saul y las páginas web que amplìan todo ese universo. Las veo demasiado enfocadas al marketing, entonces creo que estamos en los inicios del género y que se harán muchas cosas en el futuro.
 
Y finalmente, para explorar más de Odio el Rosa...
 
odielrosa.com es el punto de partida. A partir de ahí, además del trailer que presenta un poco el proyecto, hay un ‘slide’ en la parte transmedia que presenta todas las web que hacen parte del proyecto. Entonces para curiosear en ese mundo, para navegar un poco con él y ver su amplitud puede ser el mejor punto de partida.
 
Para saber más
 
Página web oficial: www.odioelrosa.com
 
Cuenta de Facebook: Saga Odio El Rosa
 
Twitter: @SagaOdioElRosa
 
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