'Centro Occidental, la biblioteca salvadora': la sorprendente historia animada que recrea los días de la Operación Orión

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Equipo Editorial - Red de Bibliotecas

Esta es la historia de Martín, un niño de zapatos rotos y pocas ilusiones, al que la llegada de una biblioteca al barrio le cambia la vida, y que ve cómo la aparición de la guerra amenaza con cerrar ese lugar maravilloso. Y es, al mismo tiempo y a su manera, la historia de Róbinson. Reproduce el VIDEO, y sorpréndete con este cortometraje animado, creado a partir de hechos reales por el equipo de Lluvia de Orión.

 

Hace quince años, en octubre de 2002, Medellín vivió uno de los episodios más dramáticos de su historia: la Operación Orión. Un operativo militar liderado por el gobierno nacional (en coordinación con el ejército, la policía y el gobierno local) en el que, durante más de diez días, miles de familias y habitantes de la Comuna 13 se vieron atrapadas en medio de un intenso fuego cruzado.

Mientras los integrantes de la Fuerza Pública disparaban hacia las casas desde helicópteros, tanquetas y sitios estratégicos, milicianos de las FARC y el ELN respondían desde ventanas, terrazas y trincheras, en medio de barrios como el 20 de Julio, Las Independencias o Villa Laura.

Fueron días de duelo y desazón. Cientos de heridos, decenas de desaparecidos y una sensación general de miedo en una gran zona de la ciudad. 

Desde entonces son muchos los que trabajan por reconstruir la vida y los lazos comunitarios en el sector, a pesar de las dificultades. Instituciones de Derechos Humanos ayudaron a algunas de las víctimas, y organizaciones sociales, cooperadores internacionales y gobiernos extranjeros han brindado apoyo para estimular procesos de resiliencia comunitaria.

Imagen del cortometraje animado 'Centro Occidental, la biblioteca salvadora'.

 

Martín y su biblioteca: la Centro Occidental

Una de las organizaciones protagónicas de la recuperación cultural de la Comuna 13, desde la perspectiva de la memoria, es la Corporación Lluvia de Orión: un proyecto que desde su nombre anuncia su enfoque para hacer de esa tragedia humanitaria llamada Operación Orión algo distinto, un motivo que les dé fuerza para continuar. A partir del arte, fusionado con los recuerdos y testimonios de los habitantes de sus barrios, este equipo utiliza las historias para iluminar el pasado y el presente de su gente, y difundir el mensaje que debe quedar claro: que la guerra es inaceptable, que primero están los derechos de los ciudadanos, y que nada justifica el uso indiscriminado de la fuerza.

El líder de esta iniciativa se llama Róbinson Úsuga, un egresado del programa de Periodismo de la Universidad de Antioquia, que durante los oscuros días de la Operación Orión y de los dos largos años de recrudecimiento del enfrentamiento entre milicias y paramilitares en la zona, vivió directamente los horrores de la violencia. Perdió amigos, vecinos, y se desplazó a otro extremo de Medellín porque "temía morir abaleado en cualquier momento":

"Tuve que irme para el barrio Moravia un año. Estuve en casa de una tía. Me fui de la 13 porque me rozaron las balas en dos ocasiones y tenía un mal presentimiento: si me quedaba, me moriría. Sin embargo no me identifico como víctima. Es un episodio ya superado."
Róbinson Úsuga Henao, periodista, escritor y artista audiovisual.

 

La historia de Róbinson

El nacimiento de 'Lluvia de Orión' se remonta a la primera crónica que publicó Róbinson sobre una víctima de la Operación. Se refiere a 'Mi amigo Élkin', una historia publicada en el periódico De la Urbe, de la UdeA, en marzo de 2003, en la que relata, desde el punto de vista de varios testigos y dolientes, el episodio de la muerte de Élkin de Jesús Ramírez, un seminarista de la comunidad menor capuchina, de 27 años, abaleado por el ejército durante el primer día de la Operación Orión. 
 
De esa historia surge el nombre del proyecto:
 
"La "lluvia" de Orión alude al tiempo que permaneció Élkin tirado bajo la lluvia, y en medio de la lluvia de balas de Orión", explica. "Ahora la "lluvia" de Orión es una lluvia de memoria, una lluvia de historias que son recreadas con fines pedagógicos".
 
Y para eso se han valido del periodismo y de otros lenguajes, como los cortometrajes animados, que consideran su proyecto más ambicioso. 
 
"Es una apuesta arriesgada porque la animación es costosa, y mucho más si se trata de animación stop motion, que requiere mucho trabajo de preproducción y producción. Pero estamos muy encarretados porque el resultado es muy gratificante. La animación es algo mágico. Y esa magia nos mantiene hechizados. ¡Seguiremos haciéndolo!".
 
El proyecto comenzó a rondar la mente de este periodista desde 2010, y se concretó inicialmente en la forma de un sitio web que reúne las crónicas con las que había obtenido el grado de Periodista en 2006. En ellas, narra las historias y testimonios de algunas víctimas de la Comuna 13.
 
Sin embargo, su interés por dirigirse a los jóvenes y mejorar el impacto de su trabajo lo llevó, un año después, a desmarcarse del ejercicio periodístico tradicional:
 
"Empecé a reflexionar que el periodismo era un formato desgastado para tratar los temas de memoria, pues el periodismo se fundamenta en lo noticioso, y la memoria trata de algo que ha dejado de ser noticia. Además, la necesidad ya no era informar, sino sensibilizar, y como yo quería sensibilizar a la población joven, pensé que quizá la animación, y específicamente los cortometrajes animados, podrían cumplir ese cometido." 
 
Como fruto de esa reflexión, a partir del año 2012 comenzó a publicar los primeros cortos animados con Lluvia de Orión. Y en ese proceso entendió que si quería que su trabajo tuviera trascendencia debía involucrar desde el principio a quienes más necesitaban de este tipo de ejercicios:
 
"Me di cuenta de que era necesario trabajar con una técnica que fuera más participativa, que permitiera a los jóvenes contar sus propias historias, a partir de un ejercicio pedagógico que, además del trasfondo, abarcara aspectos técnicos, como el guión y la realización audiovisual, la fotografía, los efectos sonoros, la escenografía, la animación."
Andrés Palacio, en la animación del cortometraje animado 'Centro Occidental, la biblioteca salvadora'.
 
 
Resultados como el de 'Centro occidental, la biblioteca salvadora' hablan de lo atinado de su enfoque y del compromiso del equipo que se viene formando alrededor de esta nueva pasión. Jóvenes como Francelly Ortega, Andrés Palacio y Daniel Isaza han dedicado tiempo y entusiasmo al Laboratorio de Stop Motion, que constituye el proyecto bandera de Lluvia de Orión y que el año pasado recibió el apoyo de la Embajada de Alemania con una importante donación de equipos. 
 
El cortometraje -que contó además con aportes de Nel Correa Arango y Sebastián Betancur Rivera- se pudo realizar gracias a la beca de Estímulos para el Arte y la Cultura de la Secretaría de Cultura y el Museo Casa de la Memoria de la Alcaldía de Medellín, de 2016, en la Categoría "Creación de Microrelatos desde la Imagen en Movimiento", perteneciente a la línea "Imaginarios de Vida en Paz". 
 
"La beca de creación que permitió hacer este trabajo fue una valiosa oportunidad para aprender un poco más sobre la animación stop motion, en este caso con personajes y elementos de cartón. Combino ficción y realidad para hacer un homenaje a un lugar que fue importantísimo para mí, y para cientos de personas en la Comuna 13 de Medellín, antes, durante y después del conflicto armado y la nefasta Operación Orión."
"Espero que este trabajo audiovisual sea significativo para algunos de mis amigos, con quienes compartí y a quienes valoré desde que nos conocimos en la Biblioteca Pública Centro Occidental." 
 
Róbinson también expresa su gratitud con la Caja de Compensación Familiar que ha estado encargada de la Biblioteca Centro Occidental: "Gracias a Comfenalco Antioquia, por la terquedad de acompañarnos durante tantos años (mi gratitud será eterna)."
 
Daniel Isaza (al frente) y Róbinson Úsuga en el Laboratorio de Stop Motion de Lluvia de Orión.
 
 
Como corporación, Lluvia de Orión celebró en enero pasado el primer año de formalización. Junto a Róbinson, quien lidera todo el trabajo creativo, está Andrea Mejía, encargada de la dirección administrativa. 
 
Su meta es apoyar procesos relacionados con memoria y todo aquello que requiera pedagogía social, como el tema ambiental o los procesos derivados de los acuerdo de paz entre el Gobierno y la FARC, y los demás que estén en camino. 
 
Francelly Ortega en la elaboración de personajes y escenografías para el cortometraje.
 
 
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