Libros digitales en las bibliotecas: Tres alternativas

Por: 

Diana P. Estrada Meza | destrada@reddebibliotecas.org.co

El entorno cambiante en el que vivimos y nos movemos actualmente, ha cambiado nuestras vidas en diferentes niveles. Permanentemente estamos pensando, creando, expresando y moviéndonos, cada día con un mayor número de tareas por realizar. Sin embargo, ello no es un impedimento para que no queramos dejar de lado las cosas que nos gustan, como leer.

El uso y venta de eBooks se ha multiplicado ostensiblemente en los últimos años. Es inevitable, sin embargo, preguntarse: con todo este auge digital ¿dónde quedan las bibliotecas físicas y sus colecciones actuales? 
 
Todo indica que la estrategia correcta es actualizarse y crear colecciones digitales que les permitan brindar a sus usuarios recursos bibliográficos gratuitos que puedan consultarse a cualquier hora y en cualquier lugar solo con su conexión a internet. 
 

Tres alternativas

Actualmente hay múltiples métodos para crear colecciones de libros digitales. Sin embargo, se destacan tres que por su funcionamiento encabezan la lista.  ¿Cuáles son? Conócelos a continuación.
 

1. Autoedición o “hazlo tú mismo”

La primera opción le permite a las bibliotecas crear sus propios contenidos a partir de herramientas digitales, transformándose en algo así como pequeñas editoriales. Construcción de libros propios, publicación de obras inéditas o producción de versiones especiales de libros existentes son solo algunas de las posibilidades de esta alternativa.
 
Plataformas como Calaméo o Pressbooks les dan la posibilidad a sus usuarios de editar sus propias obras y exportarlas en formatos como PDF o ePUB (que se ha convertido en un nuevo estándar de la industria).
 
Un caso ejemplar es el de la Biblioteca Nacional de Colombia, que a través de su Laboratorio Digital busca seguir cumpliendo su misión: difundir el patrimonio bibliográfico del país. Así consiguen que el público en general, con solo una conexión a internet, pueda acceder a documentos históricos que en formato físico solo están disponibles para personal especializado. 
 
Bajo este concepto, uno de sus productos destacados es la versión digital de La Vorágine, que incluye fotografías antiguas, animaciones y el manuscrito original de cada página.
 
La principal ventaja de esta herramienta es que facilita la personalización del producto bibliográfico y, por ende, generar valor agregado que promueva su lectura.
 

2. Colecciones de uso libre

Esta segunda alternativa abarca a las iniciativas o empresas que se encargan de digitalizar obras y ponerlas a disposición del público de forma gratuita para lectura en línea.
 
Un ejemplo de esta opción es Proyecto Gutemberg, una iniciativa que cuenta aproximadamente con 45.000 libros digitalizados que están disponibles para el público en idiomas como inglés, francés, portugués y alemán.
 
La principal ventaja de esta alternativa es que se convierte en un recurso legal y de fácil acceso para aquellas bibliotecas que desean brindarle a sus usuarios la posibilidad de acceder a recursos digitales, pero no cuentan con el presupuesto que supone la adquisición de un banco completo de eBooks. 
 

3. Adquisición de colecciones digitales

La tercera opción es el acceso a material bibliográfico mediante compra de bancos de eBooks a empresas que se encargan de crear libros y contenidos propios, o que adquieren los derechos de extensas colecciones y se encargan de su digitalización y gestión. 
 
Así, bibliotecas y empresas pagan por miles de títulos de literatura, ciencia y muchas otras temáticas para que sus usuarios puedan acceder a ellos de forma libre y gratuita. 
 
Desde el 2010, en la Red de Bibliotecas venimos aplicando esta metodología para que nuestros usuarios puedan acceder de forma libre a los que hoy suman casi 600 libros electrónicos. 
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