“No podemos culpar a la tecnología digital del aumento del consumo de estupideces”: Alberto Manguel sobre los libros digitales

Por: 

Juan Miguel Villegas - jvillegas@reddebibliotecas.org.co

Cuando Alberto Manguel habla sobre libros y lectura hay que prestarle atención. Durante cinco años de su juventud fue lector en voz alta para Jorge Luis Borges, y entre muchas otras cosas es autor de ‘Una historia de la lectura’ (1998), un viaje desde las tablas de arcilla hasta la tecnología de finales del siglo XX. 

Por encima de otros oficios como los de escritor, traductor y editor,  Alberto Manguel prefiere ser llamado “lector”, a secas.

¿Qué piensa hoy Manguel -un hombre rodeado de miles de libros impresos en su gigantesca biblioteca personal y cuya vida gira completamente en torno a ellos- sobre los libros digitales y la lectura en pantalla? La Red de Bibliotecas se lo preguntó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2015, y esto nos dijo:

Red de Bibliotecas: Alberto, ¿Te interesan los libros digitales?
 
Alberto Manguel: Toda tecnología que se usa como soporte del texto me interesa. La tecnología digital tiene su cualidades, que no necesitan enumerarse. El problema surge con el uso de esas tecnologías. Nosotros admiramos la invención de Gutenberg, y hablamos de sus cualidades positivas, pero olvidamos que cuando se inventó la imprenta y empezaron a surgir prensas en Europa muy rápidamente, algunos de los libros impresos fueron textos muy valiosos, pero al mismo tiempo hubo un número infinito de textos ilegibles, de cosas que ahora alegremente olvidamos.
 
Olvidamos también que la imprenta fue ante todo una empresa comercial: Gutenberg no fue sobre todo un hombre intelectual, sino un hombre que quería hacer mucho dinero -y que perdió mucho dinero- con su invención. Y esas reflexiones me parece que son útiles para mirar qué es lo que está pasando con lo digital hoy en día. 
 
La tecnología digital ha permitido revoluciones sociales, ha permitido la comunicación con una facilidad que no existía antes, ha permitido poner a la disposición de lectores textos prácticamente inhallables o de difícil acceso, ha permitido a viajeros tener una biblioteca casi infinita cuando van de un país a otro.
 
Pero al mismo tiempo esa facilidad de incorporar textos ha permitido la creación de un enorme basurero intelectual. Hay cosas muy valiosas, por supuesto, pero esa montaña de productos inútiles ha creado de cierta manera un obstáculo para el acceso a textos valiosos que buscamos. Pero la culpa es nuestra, no es de la tecnología. Una tecnología, sea la imprenta o un cuchillo, es inocente de todo valor moral y ético, y de la misma manera que no podemos culpar a un cuchillo de un asesinato, no podemos culpar a la tecnología digital del aumento del consumo de estupideces.
 
RDB: ¿Pero alguna vez te ha emocionado leer en pantalla, has tenido la experiencia de leer sobre una pantalla y has descubierto algo interesante?
 
A.M: Por supuesto que alguna vez me he encontrado en la dificultad de no encontrar una información o una cita y la he buscado electrónicamente, pero no puedo decir que he sentido la misma emoción de leer un libro. Yo no he leído ningún libro en la pantalla. He probado, pero quizás porque sea un viejo acostumbrado a la lectura del texto impreso, no he podido seguir con la lectura electrónica.
 
Reflejos en la fachada de la 'Expo', sede de la FIL: Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México.
 
RDB: Si nos pusiéramos en la situación de un lector de hace mil años, una pantalla sería casi un objeto mágico…
 
A.M: Lo sigue siendo…
 
RDB: Pero si nos proyectáramos mil años en el futuro, nos gustaría que hicieras el ejercicio de imaginar qué quisieras que le ofreciera una pantalla a un lector…
 
A.M: (Risas) Pero es que las pantallas no van a existir en el futuro. Hay nuevas tecnologías que se están desarrollando, de chips colocados en el cerebro, para recibir información. Estoy convencido de que mis nietas, que tienen ahora cuatro años y seis meses, leerán cuando sean adolescentes en una tecnología frente a la cual la tecnología digital será como los papiros para nosotros…
 
RD: ¿Y qué le pedirías, qué esperarías que ofreciera el desarrollo tecnológico a los lectores, al acceso al conocimiento, a la literatura, a las historias?
 
A.M: La posibilidad de seguir siendo lectores, la posibilidad de seguir con esas cualidades mágicas que la lectura ofrece. No importa cuál es la tecnología, lo importante es el acto de leer. 
 
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la feria màs importante del mundo en torno al libro en español.
 
RDB: ¿Qué libro en particular te gustaría ver transformado en un objeto digital, o al que la tecnología le dé un vuelco suficientemente interesante para que tú dijeras: me gustaría ser testigo de eso?
 
A.M: Mira, no, no hay ninguno, salvo que hace veinte años, quizás más, cuando empezó el movimiento hacia el libro electrónico, vi una edición de ‘Un cuarto propio’ de Virginia Woolf, que tenía links a una serie de sitios interesantes, una iconografía preciosa, movimientos teatrales dentro del texto... Esa ampliación del texto, esas intervenciones que la electrónica permite, no las veo, o se han ido hacia el área del juego (los juegos no me interesan, nunca me interesaron). O si no hacia 'gadgets' pedagógicos. Yo estoy esperando el momento en que los artistas se vuelquen hacia esta tecnología y le den un propósito y un vocabulario nuevo, y ese momento no ha llegado.
 
RDB: Y sin demorarte más: algunas personas dicen que la tecnología digital ha propiciado la concreción de ese libro infinito del que hablaba Borges… ¿Tú crees que estamos cerca de eso, que eso tiene sentido?
 
A.M: (Risas) Lo que siempre se olvida cuando se habla por ejemplo de la Biblioteca de Babel, es que era una biblioteca totalmente inútil, no se encuentra ningún texto, de vez en cuando, cada cientos de siglos, se encuentra una frase. (Más risas) ...es una biblioteca que es universal pero que no sirve para nada. ¿La quieres comparar a la biblioteca virtual?
 
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