Tercer finalista IX Concurso de cuento Espantos en las Bibliotecas 2016 - Categoría Infantil

Por: 

Equipo Editorial Red de Bibliotecas

El libro embrujado

 

Kevin Jair Macías Acevedo

 

Había una vez un niño y su padre que se habían ido a una biblioteca del barrio a devolver y de paso a llevar libros. Mientras que el papá entregaba los libros el niño se fue a leer libros de terror y aunque el papá le advirtió que no leyera ese tipo de libros, el niño se atrevió a leerlos y se fue a un pasillo oculto de la biblioteca en el cual se encontraba un anuncio que decía: NO ENTRAR, pero el niño no hizo caso a la advertencia y decidió entrar, allí encontró un libro que le parecía chevere y era de muchísimo miedo, justo el que él quería, pero no sabía que ese libro estaba embrujado, él no sabía que cuando leía ese libro, lo que leía se hacía real y más en esta temporada de halloween donde los fantasmas y espantos salen a asustar. 

Pasaron horas y horas y al niño no lo lograban encontrar, lo buscaron por todas partes de la biblioteca menos en el pasillo oculto donde nadie podía entrar, su padre asustado y atemorizado por los comentarios que se decían de esa biblioteca salió a pedir ayuda. Llegó la noche y muy fría se sentía pero el niño aún no aparecía. Su padre se fue a casa con la esperanza de que el niño estuviera allí, pero al llegar su casa estaba en soledad, pasaron varios días y al niño no lo lograron hallar. 
 
Una tarde en la biblioteca un horrible grito se alcanzó a escuchar y desesperado el padre por su hijo encontrar decidió al pasillo oculto entrar. Pero no sabía lo que le iba a esperar y al abrir la puerta todo ardía en llamas y gritos de espantos tenebrosos alcanzaba a escuchar, pero por amor a su hijo decidió con el enemigo luchar y combatir a cada uno de ellos para su hijo salvar, sin saber como hacerlo, una biblia y un rosario en mano llevo para orar pero esos fantasmas al escuchar las oraciones se enfadaban cada vez más.
 
Todos los visitantes de la biblioteca lograron escuchar fuertes ruidos, llantos y gritos que al ponerles la piel de gallina decidieron salir y no volver más, porque se dieron cuenta que la historia de miedo que decían de la biblioteca era purísima verdad, pero temerosos e intrigados a las afueras de la biblioteca se quedaron haber que pasaba con el hijo y el papá. 
 
El papá adentro luchaba y luchaba pero los fantasmas fuertes ataques le daban cada vez más, eran muchos y no los podía derrotar y en medio de la lucha llamaba con desespero a su hijo y cuando el hijo lo escuchó le gritó aquí estoy papá y el papá le dijo: hijo órale a tu mamá que ella siempre te escucha y en esta nos va a ayudar. El niño que sentía mucho miedo se tapó los oídos, cerró sus ojos y empezó a orarle a su mamá: mamita tu que estás en el cielo y siempre me has escuchado y cuidado, porque desde que te fuiste eres mi ángel de la guarda, te pido que nos ayudes a papi y a mi a salir de este pasillo tenebroso en que me metí donde habitan muchos espantos llenos de rabia y que disfrutan de mi dolor y el de mi padre que también esta aquí conmigo por culpa mía, tengo mucho miedo y no puedo llegar donde está papá, por eso te pido que nos ayudes a encontrarnos y danos fuerzas para luchar contra ellos, perdóname por no haber obedecido a papá y por entrar a este lugar cuando decía no entrar, cuando sintió que alguien muy fuerte lo abrazo, abrió sus ojos y vio una luz muy brillante y decidió seguir la luz que lo llevó a encontrarse con su papá. Allí lo abrazó y le dijo perdoname papá nunca te voy a desobedecer más y el amor entre el padre y el hijo que era tan grande hizo que esas fuerzas extrañas se enfadaran cada vez más, sintiendo mucha envidia y entonces los volvieron a atacar, pero no pudieron separarlos ya que el amor es más fuerte que cualquier poder malo.
 
Cuando todo quedó en silencio y el niño pudo ver que los fantasmas lo miraban con mucha tristeza, él le preguntó: qué es lo que quieren, por qué no nos dejan ir, qué mal les hemos hecho, por qué nos hacen tanto daño, nosotros podemos ayudarlos a encontrar la luz para su felicidad y ellos respondieron: cómo pueden hacerlo, no hay nadie que nos pueda ayudar y el niño dijo: yo tengo un precioso ángel que me puede ayudar a que ustedes tengan un hermoso final, solo síganme y los llevaré a su camino y así puedan descansar.
 
Sin más pelea esas fuerzas extrañas decidieron hacerle caso al pequeño niño, cuando el niño volvió a ver la luz, vio el rostro de su mamá que le sonreía y lo saludaba, luego ella tomó de la mano a aquellos seres no vivientes para que descansaran por fin en paz y se sintió nuevamente un gran silencio y se abrieron las puertas para que los dos continuaran con su vida. Al salir de ese pasillo todos los visitantes que se encontraban a las afueras de la biblioteca les aplaudieron y les dieron las gracias por hacer de la biblioteca un lugar armonioso, lleno de luz y felicidad, luego se fueron a casa agotados de esa cruel realidad que vivieron, y con lágrimas en sus ojos el niño nuevamente le volvió a pedir perdón a su papá, dándole un fuerte abrazo y el papá le dijo: hijo estás disculpado pero es hora de descansar, el niño se fue a su cama y su padre lo acompañó, juntaron sus manos y al cielo una oración enviaron: Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me pongas en paz y alegría...
 
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