Un bibliotecólogo con vocación de docente

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Equipo Editorial Red de Bibliotecas | comunicaciones@reddebibliotecas.org.co

Didier Álvarez Zapata dice que en sus años de vida ha tenido momentos muy satisfactorios y “para citar el título de una obra de Neruda: también confieso que he vivido”.

Con un gran paraguas azul en la mano, luego de un fuerte aguacero de mediodía, Didier Álvarez Zapata llegó a encontrarse conmigo en el Parque de los Deseos, junto a su Alma Mater. Con sus buenas maneras me saludó y buscamos un espacio para sentarnos a conversar. Quienes lo conocen mejor podrán decir que es una persona bastante elocuente, aunque posee una capacidad extraordinaria de escuchar.

 
Basta con hacerle una pregunta para darse cuenta que es un aficionado a la filosofía, por su forma de ver la vida, su profesión y hasta sus relaciones interpersonales. Además, también tiene un fuerte sentido social, pues para él, la bibliotecología no se trata solo de documentación. “Sentí que era mi destino y que con ella podía reunir tanto la sociología como la filosofía”, asegura.
 
Y desde los 14 años, Didier comenzó a involucrarse en el trabajo con la comunidad, como bibliotecario popular en Manrique, el barrio donde creció, lo que le permitió ver que su deseo era estar involucrado con la realidad social. Así, ingresó a la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, de la cual sería docente años después, pues fue allí donde descubrió otra vocación: la pedagógica.
 
Cabe resaltar que fueron los mismos maestros los que marcaron una de las huellas más profundas en su vida y asimismo, él como maestro, busca impactar a sus estudiantes, pues él ve “la educación como la posibilidad de construcción de la persona, porque si no hay esta posibilidad, no hay profesional ni ciudadano”, asevera.
 
Cuando le pregunté si sus estudiantes lo veían más como un guía espiritual que como su maestro, Didier lo pensó un segundo y respondió que ser docente es establecer un diálogo y que este “me permite encontrarme con ellos, animarlos, estimularlos a que construyan su identidad, principios de dignidad, de respeto para su proyecto de vida”.
 
En suma, Didier Álvarez Zapata es un amante de la música hindú, renacentista y barroca, así como del ensayo filosófico, no solo para leerlo, también para escribirlo. Es admirado, pero también siente admiración por varios de sus colegas, como Silvia Castrillón y Gloria María Rodríguez, a quien describe como “la persona que levantó todo el proyecto de Bibliotecas de Comfenalco”. Hernán Darío y Mauricio son sus hermanos, Didier es el de la mitad; hijo de Hernán y Esther, esposo de María del Rocío y aunque dice no tener hijos biológicos, “tengo un montón de hijos que me ha traído la vida y procuro estar pendiente de todos ellos”.
Anónimo (no verificado)
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