Compartir el conocimiento en el desarrollo de colecciones: de La Piloto para las bibliotecas del Valle de Aburrá.

Por: 

Andrés Felipe Torres - Red de Bibliotecas

En días pasados se llevó a cabo el taller de conservación y descarte de materiales bibliográficos, en el que participó personal bibliotecario del Valle de Aburrá.  La Biblioteca Pública Piloto fue la anfitriona en esta ocasión. Dos de sus profesionales acompañaron esta actividad donde los participantes tuvieron la oportunidad de resolver dudas y conversar con estos expertos sobre la realidad de la situación de las bibliotecas públicas del área metropolitana.

Profesionales del sector bibliotecario del Valle de Aburrá, se dieron cita en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín para asistir al taller sobre ‘conservación y descarte’.  El taller tuvo dos momentos: el primero guiado por el coordinador de desarrollo de colecciones de La Piloto. En este se tuvieron en cuenta algunas consideraciones para recibir material bibliográfico en las bibliotecas, adquirirlo o descartarlo. En un segundo momento, la conservadora de patrimonio de La Piloto, ofreció una demostración de materiales en diferentes estados que requerían acciones de cuidado y conservación, e hizo énfasis en acciones básicas de primeros auxilios para una serie de libros que se encontraban en mal estado, mal conservados, mal tratados o en una situación que requiriera su cuidado.

El desarrollo de colecciones
 
Carlos Arturo Montoya Correa, subdirector de contenidos y patrimonio de La Piloto, fue el encargado de dar la bienvenida: “Este tema es muy interesante porque tiene dos vertientes, la gestión de colecciones y la otra que es la del desarrollo de colecciones.  La selección de material no está determinada solo por la compra, las donaciones o el canje, está determinada también por su revisión periódica y los planes de mejoramiento permanente que se generen”. 
 
 
El desarrollo de colecciones es un proceso de análisis intelectual activo, basado en políticas y procedimientos internos, cuya función principal es la selección, adquisición, evaluación, mantenimiento, descarte de materiales bibliográficos o audiovisuales.  Tiene en cuenta las necesidades de los usuarios, las áreas del conocimiento, el idioma, el área geográfica, la fecha de publicación, si son ediciones piratas o fotocopias, el número de ejemplares, la reposición de materiales y el costo.
Comentó en su presentación Gonzalo Cárdenas Muñoz, coordinador de gestión de colecciones generales y patrimoniales de La Piloto. 
 
El personal bibliotecario de los municipios de Envigado, Sabaneta, Bello, La Estrella y Girardota también compartieron sus experiencias bibliotecarias en temas como el ingreso de materiales a las colecciones, la toma de decisiones en el descarte, la donación de materiales bibliográficos, el rescate de colecciones patrimoniales y la forma de asegurar las buenas prácticas.
 
En el taller también se compartieron conocimientos sobre el mantenimiento de las colecciones y varios aspectos que se deben tener en cuenta para tratar el deterioro de los libros y materiales audiovisuales, entre ellas, la revisión periódica que permite rescatar el material que por su uso está deteriorado y tener la posibilidad de hacer mantenimiento. 
 
 
Por qué se dañan los libros
 
- A veces por causas internas, como la calidad del papel o la tinta. 
- También por su mala encuadernación.
- En otros casos por causas humanas, como el mal uso, el manejo inadecuado del material o algún accidente.
 
El consejo para bibliotecarios: no confundir el foxing con hongos.  El foxing son manchas pequeñas, dispersas, de color marrón. En general son restos de metal contenidos en el papel. Se diferencia del hongo porque al limpiarlo con un paño no se desvanece, ya que es simplemente una oxidación, es decir como una marca de agua.
 
Consejos relacionados con la donación de material, su recepción en las bibliotecas o el descarte.
 
- Analizar siempre el material con personal profesional y teniendo en cuenta las buenas prácticas.
- Buscar siempre la opinión de expertos, si se tienen dudas.
- Las bibliotecas pueden reservarse el derecho de recibir el material.
 
Primeros auxilios para libros
 
La segunda parte de este taller estuvo dirigida por Maria Alejandra Garavito, conservadora de las colecciones patrimoniales de La Piloto.  Con ella, los bibliotecarios del Valle de Aburrá pudieron conocer de primera mano algunas acciones que se deben tener en cuenta en libros que están deteriorados por causas naturales o humanas y que se haya pensado en descartar.
 
 
La idea fundamental de este taller es contarles que antes de que decidan hacer un descarte, puedan evaluar el estado de conservación de sus libros y que vean que se pueden recuperar.
Alejandra Garavito, conservadora de patrimonio de La Piloto.
 
Aprender de los errores
 
Libros con cinta pegante en sus solapas, forrados en papel ‘contact’, arrugados por la humedad, amarillentos y con manchas u hongos por el paso del tiempo, sin sus portadas porque a alguien se le ocurrió que era mejor de pasta dura, son solo algunos casos de materiales que necesitan primeros auxilios.
 
 
Lo primero que se debe tener en cuenta para hacer rescate y conservación, es que siempre lo debe hacer un profesional, y si se tienen dudas, siempre consultar con expertos.
 
Lo hacemos con lo que tenemos
 
Cuando tenemos libros en condiciones difíciles, las carpetas amarillas de cuatro aletas, libres de ácido, son uno de los elementos que se tienen en cuenta para guardar este tipo de materiales.
 
Recordemos que los libros que tienen hongos se pueden curar, pero lo debe hacer un experto que tendrá en cuenta la limpieza y desinfección del entorno donde se encuentran los libros.
 
 
Los libros que se mojan o se humedecen se pueden secar y salvar.  No se debe poner al sol porque se deshidrata y se arruga, se debe poner cerca a un ventilador y dejarlos el tiempo que sea necesario para su secado.
 
Cuando los libros mojados no se secan bien, están expuestos a hongos y bacterias.  Muchos quedan con manchas, pero no hay necesidad de descartarlos.  Una buena práctica es aspirarlos con aspiradora eléctrica.  Luego con algodón y alcohol antiséptico se puede limpiar la parte que tiene el hongo o la mancha.  Este es un proceso que lleva tiempo y requiere de concentración.  Siempre se debe hacer monitoreo.
 
Se debe tener en cuenta que los libros que se guardan o ponen en cuarentena, no se deben meter en bolsas plásticas herméticas, ya que el plástico lo que hace es retener la humedad y generar de nuevo las condiciones para que el hongo se reproduzca.
 
Asear las estanterías y el entorno donde están los libros es una buena práctica. Estas acciones deben ser periódicas y en ellas pueden participar los usuarios.
 
Un kit de bajo costo para salvar libros
 
Estos utensilios son básicos para hacer limpieza, desinfección, retiro de materiales como cintas, ganchos, entre otros.  Se pueden usar facilmente en diferentes actividades de conservación en nuestras bibliotecas.
 
 
- Borrador de miga de pan, sirve para borra la suciedad.
- Un lápiz 2HB, para hacer anotaciones y marcas.
- Palos de paleta pegados con colbón: para hacer una plegadera.
- Brocha, para limpiar y sacudir los materiales.
- Espátula odontológica para cemento, sirve como saca – ganchos.
- Guantes para protección.
- Algodón para desinfección.
- Alcohol para desinfección.
- Papel Bond y papel Kimberly para hacer guardas de protección.
- Carpetas amarillas de cuatro aletas sin ácido para guardar materiales en cuarentena o que se deban aislar.
 
En contexto
 
Al finalizar el taller, Ruby Janeth Flórez Cortés, profesional de La Piloto comentó: “Con estas actividades descentralizadas buscamos que el personal bibliotecario pueda tener toda la información que necesitan para implementar buenas prácticas en sus bibliotecas, a partir del conocimiento compartido con el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y en este caso con La Piloto”.
Compartir: