Dinosaurios para microscopios

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Equipo Editorial

El refrán “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” encuentra la horma de su zapato en los aforismos: frases que por sí solas contienen un mundo y un abismo, tan profundas y filosas que quedan escritas con fuego en la historia y entregan prestigio a la posteridad de los autores. Daniel Samper Pizano es un adicto de los aforismos y Guillermo Fadanelli es un escritor de aforismos. Ambos, en compañía del directo de la revista El Malpensante, Mario Jurisch, abordaron este tema en el Hay Festival y compartieron sus aforismos favoritos. Una sesión divertida, picante, que le rinde culto a la inteligencia y al lenguaje usado como la más sutil pero implacable arma.

Daniel Samper citó a algunos de los autores que compiló en su libro de aforismos El dinosaurio en el dedal, un título que por sí solo es un aforismo y reproduce en el lector, con un efecto inmediato, una imagen voraz a ese pequeño cumulo de palabras que conforma los aforismos. Un dinosaurio diminuto que acecha en la brevedad, en lo pequeño, en el lenguaje microscópico del doble sentido y el fino humor.
 
Por su parte, Guillermo Fadanelli recordó su libro de aforismos llamado Dios siempre se equivoca en el que incursionó en este género que en ocasiones es involuntario, pues algunos de  los grandes aforismos no fueron escritos como tal sino que hacen parte de una novela, un cuento, una carta, un ensayo o un poema de determinado autor. Oscar Wilde o Jonathan Swift son algunos de los clásicos aforistas que fueron traídos a colación por Fadanelli quien citó por ejemplo esta frase de Swift: “Estoy como jabón, disminuyendo todos los días”.
 
“El aforismo requiere que alguien lo escuche e interprete y requiere de mucha sabiduría”, dijo Fadanellli al respecto. Por su parte Daniel Samper comentó que “El buen aforismo no sólo hace pensar sino que contiene en sí mismo buen humor”. Y de buen humor estuvo llena esta charla que rindió homenaje especialmente a pensadores de América Latina que han dejado un legado importante de frases que pueden ser un buen arsenal para quienes prefieren luchar con inteligencia. Aquí pueden apreciar tres autores latinoamericanos que dejaron una herencia de buen humor.
 
Millôr Fernandes
  • La mordaza aumenta la mordacidad.
  •  A mi me gusta el socialismo con vitrinas.
  •  Vivo bajo el peligro inminente de que me llamen por teléfono.
  • Si yo fuera el Papa, vendía todo y me iba. 
Nicolás Gómez Dávila
  • Nada dura ciertamente pero lo mediocre dura más.
  • Con buen humor y pesimismo es imposible aburrirse.
  •  A la mayoría de las personas no debemos pedirle que sean sinceras sino mudas.
  •  La mediocridad es inquieta y viaja.
  •  Cuando el filósofo renuncia a guiar, el periodista se encarga de hacerlo. 
Franz Moreno
  • Tuve algunos compañeros de generación, pero después ellos fueron envejeciendo.
  • Apenas un milímetro separa subrayar de tachar.
  • El bebé es un invalido rebosante de salud. 
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