Educación en el amor

Por: 

Ángela Acevedo


 

Claudio Naranjo es el máximo exponente mundial en terapia Gestalt y uno de los pioneros de la Psicología Transpersonal.
 
En charla con Jorge Alberto Llano y frente a un público un poco incrédulo de sus postulados, habló en el Hay Festival sobre qué es eso de Educar en el amor.
 
Naranjo se ha dedicado en los últimos años a viajar por el mundo dando charlas y talleres sobre SAT para educadores, donde se propone una nueva educación, la educación del amor.
 
A grandes rasgos y con todo lo que ello implica, para Naranjo es un asunto de "cabeza, corazón y tripas"; en su libro "Cosas que vengo diciendo", se refiere a esos tres cerebros, que según la teoría tiene el hombre, de los cuales solamente usamos uno; en palabras de Naranjo todos tenemos dentro de sí padre, madre e hijo.
 
Los tres cerebros
La parte más básica del cerebro de los humanos viene de los reptiles, es esa parte animal más primitiva, también llamada instintiva; la parte normativa y patriarcal. El cerebro emocional o medio, que hemos heredado de los mamíferos, es nuestra parte amorosa y por tanto maternal. Es la vivencia del tu, la base del amor al prójimo. Y está el cerebro intelectual, éste último manda sobre los otros dos y es en el que primordialmente se basa la pobre educación actual.
 
La educación
La educación actual reproduce nuestras plagas, educar debería ser ayudar a las personas a ser todo lo que pueden ser, a desarrollar todas sus potencialidades. Para educar en el amor, hay que educar en el autoconocimiento. Deberíamos hacer un exorcismo para sacar todos nuestros miedos.
 
Para integrar estos tres cerebros en un nuevo modelo educativo, según Naranjo, debe haber un centro neutro. Para elaborar esta teoría, durante su carrera se ha basado en las religiones orientales, en el budismo e inclusive en las obras clásicas como las epopeyas. Este centro es el yo, según esta teoría no es posible emprender ningún proyecto educativo, y esto sería aplicable a todos los aspectos de la vida de las personas, sin el conocimiento de sí mismo. Es preciso recuperar valores como la solidaridad y el amor al otro, la mayor parte de la gente se odia demasiado para amar al otro; el hombre contemporáneo no tiene un yo adentro, tiene un vacío, eso lo hace egoísta, asegura el maestro Naranjo.
 
El conocimiento de sí mismo es entonces la base que fundamenta la educación, a partir de ahí se derivan una serie de características de esta nueva educación SAT:
Permitir al niño guiarse por la inspiración, dar rienda suelta al espíritu dionisíaco que se basa en el deseo más profundo, el goce de liberarse de las cadenas; así como la vida solo puede venir de la vida, la educación es un paso de persona a persona, de ahí el conocimiento permanente de sí mismo; se deben implementar prácticas como la meditación, la buena lectura y la contemplación de lo sencillo.
 
Como cierre quedó una reflexión final, a partir de la experiencia del doctor Naranjo, según la cual tiene que haber un espíritu de búsqueda para que las palabras no sean solo palabras,
se debe reconocer la enfermedad propia, las propias carencias y crecer en amor, libertad, devoción y autoconocimiento.
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