Tan cerca y tan lejos

Por: 

Diego Agudelo Gómez

Las insinuación de guerra entre Colombia y Venezuela ha provocado distintas reacciones políticas, sociales, económicas y culturales. Los estragos que esto ocasiona en las relaciones entre los dos países afectan especialmente a los ciudadanos quienes no tienen anda que ver en este conflicto diplomático y quienes además ven esta posibilidad como una abominación pues éstas son naciones hermanas. Las voces se han hecho escuchar y aquellas personas que han estudiado el tema (intelectuales, académicos, artistas, periodistas y escritores) han levantado su voz conscientes de que las palabras y la libre expresión son armas más poderosas que los misiles o los tanques de guerra.
 
Estas voces también se escucharon en el Hay festival Cartagena 2010 donde se reunió el escritor colombiano Enrique Serrano con el escritor venezolano Francisco Suniaga. Ambos ofrecieron sus puntos de vista sobre esta relación de tire y afloje entre las dos naciones y describieron cómo está presente cada país en la literatura del otro. El balance dejó más ausencias que presencias pues tanto laliteratura colombiana como la venezolana contienen la omisión de temas muy ricos literariamente. Las migraciones, las fronteras, las comunidades colombianas que se trasladan al vecino país en busca de empleo y mejores oportunidades podrían ser argumentos con los que se construyan sólidas novelas, tremendas historias.
 
Sin embargo, las influencias son inevitables y Francisco Suniaga, por ejemplo, recordó cómo creció escuchando las historias de colombianos mercaderes que itineraban en Margarita, la isla donde nació. Estas historias lo atrapaban y en su imaginario Colombia plantó una bandera que permanece hasta el sol de hoy. La música colombiana también fue una constante en su vida y la gota que llenó su vaso de referencias sobre este casi mítico país fue la lectura de Cien años de soledad cuando tenía 16 años. La historia de la familia Buendía hizo que Suniaga comprendiera que él no estaba tan lejos de ese país del que tenía referencias por los mercaderes del mar sino que se sintió parte de él. El libro le presentó una dimensión a la que él mismo pertenece.
 
Enrique Serrano tampoco ha estado muy lejos de Venezuela. Los autores venezolanos fueron llegando a sus manos desgranados y la imagen que libros como Las lanzas colorados le presentaron de Venezuela es la misma que el resto de colombianos se ha formado: un país ágil y agresivo. "Venezuela está muy cerca y muy lejos de nosotros. A veces vivimos con ella y otras veces contra ella. Ni un país ni el otro son protagonistas de la historia hasta que se muestran los dientes mutuamente... Venezuela se porta como una hermana menor que ha conseguido lo que la mayor no ha podido lograr".
 
El análisis que estos dos autores hicieron sobre las realidades de ambos países fue tamizado por la mirada externa de Raúl Zelik, un alemán que ha vivido en Venezuela y Colombia. Precisamente esta experiencia rica en contrastes llevó a Zelik a convertirse en escritor y a llegar a una conclusión que por fortuna derrumba los amagues agresivos del poder y es que el proceso 
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