Vida Querida

Por: 

Equipo Editorial Red de Bibliotecas | comunicaciones@reddebibliotecas.org.co

"Vida querida es una recopilación de escritos en los que nada ocurre. Son descripciones de estado, de pensamientos, un casual encuentro de personajes que se agotan en su destino, esfumándose. En definitiva, un libro cuya lectura es prescindible y que por tal puede ser aplazada u olvidada. Es también un reconocimiento de la inacción como forma de vida de aquel que no sigue su sentido destino, de aquel que busca contacto humano a través de las máquinas; de aquellos que se desconocen, de aquellos que conservan dignos su pecado original; de quienes son perseguidos por un incomprensible insomnio.

Luego del placer del que me serví para aprender a sentir, llegó Vida querida, un silencioso aplauso que le debía a mi existencia, gotas de tinta dejadas por las contracciones nerviosas del cerebro intentando pensar. Una decisión: ¿morir viviendo o vivir muriendo?"
 
Se puede conseguir en la librería de la UPB, en la Librería Científica y en la tienda virtual (http://www.tiendavirtualupb.com/editorial/coleccion-literaria/vida-queri...).
 

Sobre el autor:

Juan Sebastián Fernández Gärtner, es Comunicador social y Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana que hace parte del programa de promoción de jóvenes autores de la Editorial UPB. A continuación, comparte uno de los cuentos que hacen parte del libro 'Vida querida'.
 
 

El ciudadano

El ciudadano ahora trabaja y así se siente bien. Está muy cansado para estar despierto. Descansa cada noche. En la mañana nadie interrumpe su dormir. Se despierta antes del sonar de su despertador. Está listo para volver a trabajar. Algunos sábados le provoca caminar y así lo hace; se despide de su apartamento algo atemorizado y como una manera de fidelidad y cariño, lo asegura con los sonidos del giro de la llave, del estruendo minúsculo del candado. Los buses le atemorizan, le hacen reflexionar. Quizá no debiera estar caminando y tan sólo debería devolverse.
 
Ver televisión. “Sí, eso estará bien”. Entonces regresa, se siente feliz y cómodo, de nuevo, muy cómodo. Es molesto notar la preocupación de algunos medios. En un futuro sí será necesario preocuparse, pero ahora no-piensa. ¿Qué puede hacer él por los pobres? ¿Por los desamparados? ¿Por las víctimas de la injusticia? ¿Por el medio ambiente? Suficiente con tener que dominarse cada día. Suficiente con no tomar y no fumar. Suficiente con pagar impuestos. Suficiente con separar la basura en dos bolsas. Hace lo que más debe, lo que más puede; todo lo demás sería intromisión, sería mal considerado. Por eso prefiere ver otros programas, otros canales. Algunas series le hacen soñar; vuelve a ver películas que antes había incluso repetido.
 
El ciudadano está feliz, reservando su cerebro para un futuro que seguramente sí que será valioso. Para eso trabaja, para conseguir dinero y marcharse lejos. Lejos de todo según el criterio de la mujer que consiga por esposa. ¿Pero quién sería? Él es un hombre bueno, hasta se preocupa por sus padres; busca la manera de acercarse a ellos cada fin de semana. Si no tuviera que trabajar seguramente los vería un poco más, pero trabaja y lo hace para acumular las semanas necesarias para pensionarse, y aunque no recuerda cómo ingresó a este sistema que tanto le desagrada, prefiere que sea así porque de otra manera si se enferma, nada podría hacer sino esperar la sanación gestionada por su sistema inmunológico. Por eso trabaja tanto, por eso se esfuerza así no sea esta la vida que de joven  soñó, pero es realista y maduro y por tal reconoce que los soñadores están sometidos por la constante desilusión.
 
El ciudadano ha crecido, está cómodo, puede darse algunos gustos; el miedo lo ha obligado a la monotonía y toma ansiolíticos para olvidar esa estabilidad, línea recta que le indica que está muerto.  
Anónimo (no verificado)
Compartir: 

Lo último en el diario